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Exposición: "Vida"

  • Folleto de la exposición "Vida" de Gervasio Sánchez

La exposición "Vida", compuesta por 41 imágenes del fotógrafo Gervasio Sánchez, se podrá visitar en el Laboratorio del Museo San Telmo del 1 de abril al 12 de junio.

Localidad: Donostia / San Sebastián

Lugar: Museo San Telmo

Hora:  

Fecha inicio: 1/04/2022

Fecha fin: 12/06/2022

Entradas: Dohain / Gratis

Museo Municipal de San Telmo.

Ignacio Zuloaga Plaza, 1 (20003) Donostia / San Sebastián

Teléfono: 943424970 <br> 943420094
Fax: 943430693
Web: http://www.amigosdesantelmo.org
Email: santelmo@donostia.org

El Edificio:
El actual Museo de San Telmo se ubica en el antiguo convento dominico construido entre 1.544 y 1.562.
Arquitectónicamente las dos partes más significativas del edificio son el Claustro y la Iglesia.
El Claustro consta de dos pisos con amplios ventanales en arcos de medio punto.
La Iglesia es de cruz latina con una sola nave rematada con arcos ojivales y desde 1.932 sus muros (800 m2) se hallan cubiertos por los lienzos de José Mª Sert.
Colecciones:
Los actuales fondos del Museo de San Telmo mantienen la misma categoría mixta que cuando se fundó. Su riqueza y diversidad constituyen una sólida base para el proyecto de renovación de “San Telmo, Museo para la Cultura Vasca”.
Arqueología:
Destaca la colección de estelas de épocas prerromanas hasta finales del siglo XIX, importantísima pro su variedad y representatividad.
Bellas Artes:
Pretende abarcar toda la historiografía artística general europea destacando, dentro del Arte Clásico, obras de El Greco, Ribera, Valdés Leal y Rubens. De los siglos XIX y principios del XX predomina la pintura española, con obras de Madrazo, Lucas Villamil, Fortuny y Carlos Haes. El siglo XX está representado fundamentalmente por fondos de pintura y escultura vasca, con pintores como Zuloaga, Ortiz de Echagüe, Salaberría, Tellaetxe, Olasagasti y Zubiaurrre.
Etnografía:
Responde a diferentes aspectos de los modos de vida tradicionales que se han desarrollado en el País Vasco. Existe una valiosa colección de piezas pertenecientes al mundo rural, al entorno doméstico, a la artesanía, a las creencias populares, a los oficios y otros aspectos como son la indumentaria o los instrumentos musicales populares.
Historia:
Importante colección de artillería (ubicada en Urgull), armas blancas: espadas, dagas, sables etc..de los siglos XV al XX, así como armas de fuego de los siglos XVIII al XX y armamento africano, filipino y japonés.
Actividades:
A través de sus departamentos y servicios, el Museo San Telmo cumple una relevante junción de conservación, estudio y difusión del patrimonio en Gipuzkoa. Cuenta con un Taller de Restauración y Biblioteca especializada.
Horario:
Martes a Sábado de 10:30 h. a 13:30 h. y de 16:00 h. a 20:00 h.
Domingos y Fetivos: de 10:30 h. a 14:00 h.
Lunes cerrado.

  • Se expondrá en el Laboratorio del Museo del 1 de abril al 12 de junio, con entrada gratuita
  • La exposición se ha organizado con motivo del Simposio Internacional de Victimología, con la colaboración del Instituto Vasco de Criminología (UPV/EHU) y  colabora también con la 19 edición del Festival de Cine y Derechos Humanos.
  • Gerardo Mosquera es el comisario de la exposición

La exposición VIDA, compuesta por 41 imágenes del fotógrafo Gervasio Sánchez, se podrá visitar en el Laboratorio del Museo San Telmo del 1 de abril al 12 de junio. Gerardo Mosquera es el comisario de esta muestra que recoge fotografías realizadas en diferentes guerras del mundo entre 1991 y 2015, principalmente en blanco y negro. Antes de presentarse en San Telmo se ha podido visitar en diversas sedes, junto con otras fotografías que conforman el proyecto en el libro titulado VIDA.

La exposición está organizada por el Museo San Telmo con la colaboración del Instituto Vasco de Criminología (UPV/EHU), con motivo del Simposio Internacional de Victimología, aunque más tarde de lo inicialmente previsto, debido a la pandemia.
El Simposio Internacional de Victimología se celebra cada tres años, desde 1973, y será la primera vez que se celebre en el estado (del 5 al 9 de junio en el Kursaal, https://www.symposiumvictimology.com). Allí se reunirán especialistas de diferentes disciplinas en el campo de la investigación, las políticas públicas y el activismo. Desde la perspectiva de los derechos humanos, se abordarán aspectos relativos a las víctimas de delitos múltiples, sucesos traumáticos y sufrimiento social. Junto a ello, se ofrece un programa socio-cultural para toda la ciudadanía, que incluye esta exposición.

Por otro lado, la muestra también se suma al Festival de Cine y Derechos Humanos, que este año ha llegado a su 19ª edición. Ambas iniciativas se desarrollarán a partir del 1 de abril y en colaboración con el festival, Vida se enmarca dentro de las actividades paralelas a las proyecciones.

Este es el tetxo del comisario Gerardo Mosquera para el libro del proyecto:
"Lo más singular y meritorio en la obra de Gervasio Sánchez como reportero, y en particular como fotógrafo de guerra, es haberse dedicado a seguir a las víctimas –personas, pero también ciudades— durante años. Usualmente los cronistas bélicos toman sus fotos y se van, marchando hacia el fulgor de la próxima batalla. Son fotógrafos del click. Sánchez, por el contrario, ha desarrollado una relación personal con los objetos de sus fotografías. Es más bien un fotógrafo del después de la guerra, quien nos presenta sus desastres y los sigue durante los años de recuperación, cuando ha pasado el terrible glamour de la violencia. Es un participante tanto como un testigo, un amigo a veces. Ha narrado la historia de las víctimas, fotografiándolas por largos períodos, desde el inicio de sus tragedias a su reincorporación en los ámbitos familiar, social y, quizás lo más difícil: en el ámbito de sí mismos. ¿Cómo vivir con un cuerpo menoscabado, una experiencia demoledora, con drásticas ausencias, con memorias inaguantables? Sánchez ha reportado estas vidas en reconstrucción, siguiendo sus difíciles procesos, en algún caso ayudándolos, y nos ha presentado duros relatos de vida y afirmación que, por paradoja, comunican una alegría lacerante. Un poeta, John Yau, ha dicho que ya no hay héroes: sólo sobrevivientes. Pero los sobrevivientes pueden ser también vencedores, y Sánchez los retrata. Las historias agrupadas bajo el título de Vidas minadas en varias exposiciones y libros constituyen el mejor ejemplo.
Mi comisariado para esta muestra y su catálogo parte de una contradicción: lejos de enfocarse en lo que acabo de comentar como más estimable en la obra de Sánchez, va en sentido opuesto. El fotógrafo ha exhibido y publicado mucho su trabajo, y lo ha hecho organizando muy adecuada, sistemática y propositivamente su material por temas: víctimas de las minas, desaparecidos, mutilados, guerra de Bosnia-Herzegovina, Kosovo… Esta manera de presentar su obra se corresponde de modo congruente con su acción como reportero de prensa, tanto fotógrafo como escritor, y con su proximidad a las cuestiones que ha tratado. Con justa razón, Sánchez es visto como un gran fotógrafo de guerra, diría yo que de estatura mundial. A pesar de esto, no es muy conocido fuera de España, por haber circulado poco su obra internacionalmente y haber permanecido Gervasio, por voluntad propia, trabajando para un periódico local en Zaragoza.
Esta exposición se enfrenta con suavidad a toda esta perspectiva, que tanto valoro. Aspira, en cambio, a introducir una nueva visión de la obra de Sánchez, basada en la fuerza visual y la riqueza comunicativa de las imágenes por él creadas. Y es que sus fotos permanecen interesándonos más allá de las historias que cuentan y de la actualidad de los sucesos acerca de los que han informado. Trascienden el reportaje sin negarlo, porque el valor artístico de sus imágenes (entendiendo el arte no sólo como estética, sino como un medio complejo, particular, de comunicación y conocimiento por vía sensible) ha sido la causa de que hayan sido exhibidas en tantas exposiciones y libros, y lo hayan hecho merecedor del Premio Nacional de Fotografía de España. Esta repercusión es así fruto del valor intrínseco de las imágenes por él creadas, por encima o por debajo de sus circunstancias. Naturalmente, las circunstancias no han sido borradas: están en el fundamento de la semiosis de las representaciones, actuando por dentro, dándoles su fuerza.
Vida reúne una selección de fotos tomadas por Sánchez en muy diversos tiempos, lugares y contextos. La mayor parte de ellas son inéditas –o han aparecido sólo en publicaciones menores o temporales—, incluyendo la primicia de varios ejemplos de una reciente serie sobre la crisis de inmigrantes en Europa. Se procuró repetir lo menos posible –haciéndolo sólo cuando contribuían con gran fuerza al propósito comisarial— piezas incluidas en la exhibición antológica itinerante del fotógrafo y en el catálogo que la acompaña, sin duda el mayor y mejor agrupamiento general de su obra. Al revés de todas las muestras y libros anteriores de Sánchez, esta exposición y su catálogo no han sido divididos en secciones determinadas por el origen, tema o cronología de las fotos. El relato expositivo se articula mediante relaciones conceptuales y visuales entre ellas, y entre las fotos y el espacio, con algunas actuando como elementos estructuradores que modulan la sintaxis visual y de sentido. Al organizar y proponer la obra de Sánchez de esta forma nueva, la muestra ha procurado, no obstante, mantenerse fiel al espíritu de su fotografía.
Gervasio es un artista tanto como un reportero de guerra, y no existe contradicción alguna en esto. Al contrario: el arte posee capacidades gnoseológicas y de comunicación particulares, emanadas de sus poderes estéticos, tropológicos, sensibles y subjetivos. Si se ha criticado a algunos fotógrafos por estetizar la desgracia, Sánchez no ha buscado el hedonismo sino una belleza con filo, capaz de potenciar y volver más profundo el sentido de imágenes que nos muestran la tragedia humana de la guerra y la violencia. No es una estética de la guerra y la violencia, sino su crítica a través del impacto estético. Como ha dicho Antonio Muñoz Molina: "En el disparo de su cámara siempre hay denuncia y siempre hay poesía".
Esta exposición destaca al Gervasio Sánchez poeta, al artista. Por primera vez sus fotos aparecen "mezcladas" más allá de sus contextos y temporalidades de origen, en una constelación coreografiada museográficamente en las salas –y en cierta medida en este volumen— para establecer relaciones generales entre las imágenes. De este modo, se han subrayado su trascendencia individual y su poder relacional, creando nuevos significados –más generales, más allá de las anécdotas específicas que cuentan las fotos— en virtud de la interconexión entre ellas y sus discursos en el espacio expositivo. Los contenidos de las obras no han sido atenuados: se les ha llevado a una dimensión más abierta, siguiendo los alcances y la profundidad presentes en las fotos mismas.
Se ha dicho, con razón, que toda foto pide su cartela. Sánchez mismo es muy cuidadoso en identificar en forma descriptiva y detallada sus fotos, señalando nombres, lugares, fechas, sin emplear títulos. El carácter indexal de la fotografía, y su captación de realidad –por más que sepamos que la foto construye una imagen de la realidad tanto como la reproduce, o aún más— provocan una inquietud por conocer el contexto de cada foto, por identificar lo representado en ella, algo que no sentimos ante una pintura, un dibujo o un grabado, pues sabemos que son representaciones creadas por la mano de los artistas. A la fotografía le cuesta más trabajo divorciarse de la realidad. Sin embargo, sobre todo a partir del modernismo, ha tenido lugar un proceso de "independización" de la imagen fotográfica como consecuencia de la legitimación, potenciación y circulación de la fotografía como arte (una actividad que tiende a cuidar sus fines autónomos) en virtud de sus propias capacidades y recursos, y por su cada vez mayor participación como componente de obras de arte basadas en la articulación múltiple de distintos medios. El comisariado de la exposición ha buscado destacar esta "autonomía" estética y significante de la imagen fotográfica en la obra de Sánchez.
Pero hay otro fundamento rector para la muestra y para esta publicación. De Jacques Callot a Francisco de Goya, a los fotógrafos de la guerra civil en Estados Unidos, a Robert Capa, a los reporteros mediáticos actuales, los cronistas de guerra suelen ser reporteros de muerte. Gervasio Sánchez es un reportero de vida, del triunfo de la vida sobre la tragedia de la guerra y la violencia. Se trata de una visión bastante excepcional que enfoca todo su trabajo. Este espíritu afirmativo es el gran eje temático del comisariado de Vida, un acercamiento que se corresponde con y enfatiza la visión del fotógrafo. Las imágenes de Gervasio se concentran en enseñar cómo la vida se niega a ser aniquilada, cómo se manifiesta en medio de las ruinas de la guerra y la muerte, superándolas: una "yerba mala" irreducible brotando en medio del desastre. En la exposición no se narran estos procesos: se sintetizan en imágenes que los condensan, imágenes que, gracias al poder del arte, actúan como una suerte de microchips de sentido. El éxito de la vida se aprecia con claridad en las crónicas acerca de los sobrevivientes mutilados, tan emblemáticas del trabajo de Sánchez, pero permea el gran conjunto de su obra porque condiciona su poética como fotógrafo.
Se ven muchas sonrisas en las fotos de esta exposición de un fotógrafo de guerra. Podría decirse que hay alegría en ella. Esta mirada positiva en la selección corre el peligro de edulcorar el mensaje general, desdibujando la tragedia de los conflictos y alejándonos de su crítica y denuncia. Pero no ocurre así porque Gervasio rara vez pone entre paréntesis la muerte y la violencia. No las elude: va allí donde se manifiestan para actuar desde ellas. No le interesa la vida en suelo fértil, sino la vida que se sobrepone a su aniquilación. Las sonrisas brotan desde el dolor, renacen.
Thomas Mann ha dicho que la muerte es un problema mayor para quienes se quedan que para quienes se van. Los vivos, la vida, sufren la dura tarea de sobrevivir las ausencias que deja la muerte, sus huecos y golpes tan fuertes, heraldos negros de la muerte, como dijera otro poeta. La muerte da un sentido trágico a la vida, que fluye hacia su propia desaparición. Pero, a la vez, esta resiste al máximo, compulsada por un instinto de supervivencia, y se reproduce obsesivamente, en un ciclo de decadencia y renovación constantes cuyo único sentido sea tal vez su propia repetición. Más allá de las minas, de los bombardeos y de Sierra Leona, esta es la historia mayor, el gran suceso de permanente y ahistórica actualidad que nos reporta Gervasio Sánchez."

Horario: De martes a domingo, 10:00-20:00



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