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Museo-Molino de San Miguel de Oñati

  • Cartel del museo

El Molino-Museo de San Miguel guarda elementos originales, ha incorporado piezas de otros lugares, y para completar el conjunto se han fabricado algunas nuevas siguiendo modelos de diferentes procedencias.

Localidad: Oñati

Lugar:  Oñati

Fecha inicio: 1/01/2019

Fecha fin: 31/12/2019

Oficina de Turismo de Oñati

San Juan Kale 14 (frente a la Universidad de Sanct (20560) Oñati

Teléfono: 943783453
Web: http://www.oinati.org
Email: turismo@oinati.org

Horario de Oficina

Abril a Septiembre
Laborables: 10:00 - 14:00 / 15:30 - 19:30
Sábados: 10:00 - 14:00 / 16:30 - 18:30
Domingos: 10:00 - 14:00

Octubre a Marzo
Laborables: 10:00 - 13:00 / 16:00 - 19:00
Sábados: 11:00 - 14:00
Domingos: 11:00 - 14:00

El Molino de San Miguel de Oñati pertenecía al complejo señorial del monasterio de San Miguel, sobre el que sus patronos laicos, los Condes de Oñate, poseían el derecho de percepción de diezmos. Éstos poseían en el siglo XV, al menos, tres molinos ubicados en el valle, los de Olalde (vendido a otra poderosa familia local: los Lazarraga), Linazibar y el de San Miguel, estos dos últimos citados documentalmente por primera vez en 1440 y 1432 respectivamente. Al molino de San Miguel tenían la obligación de acudir a moler los labradores del señor y los que tuviesen sus tierras y casas en suelo propiedad del monasterio. Este derecho señorial suponía una pesada carga para los campesinos, por lo que procuraron hacerle frente bien desobedeciéndolo bien pleiteando contra él. En este caso, el primer pleito contra la obligación de moler en las instalaciones del Conde se remonta a 1482, reabriéndose sucesivamente en 1583, 1627, 1658 y 1741. La última concordia entre campesinos y el Conde por este motivo estuvo vinculado al derecho que tenían los condes de percibir el diezmo, como patronos que eran de la iglesia.

A lo largo del siglo XIX el molino siguió trabajando de forma cada vez más precaria ya no de forma señorial sino como propiedad privada de los condes. En 1899 dejó de figurar en la matrícula industrial, de lo que se deduce que había dejado de funcionar pero seguía manteniendo su estructura hidráulica, por lo que podía ser aprovechado para otro tipo de industria. La utilización del agua que fluía por el canal de San Miguel en los años finales del siglo XVIII y a lo largo del XIX al pasar este por zonas habitadas de casas y huertas, provocaba molestias y dificultades, pero también aprovechamientos. Las monjas de Santa Ana, por ejemplo, usaban las aguas del canal en su huerta, lo que les reportaba no poco beneficio, pero también les traía en ocasiones algunos problemas, como la inundación que sufrieron en 1773 al taponarse el cauce y desbordar las aguas sobre el edificio del convento. Otro uso curioso de las aguas del molino de San Miguel fue el de servir para alimentar una "Casa de baños" en Lekunberri. Funcionó a mediados del siglo XIX, en concreto en 1859 con una instalación de tres bañeras.

En 1905 las monjas del Convento de Santa Ana compraron el molino de San Miguel a Juan Gordoa y Perea, el cual lo había adquirido pocos meses antes al apoderado de la Condesa de Oñate. Entre 1923 y 1926 se hicieron importantes obras de reforma en el cauce y se instaló una nueva turbina y en 1929 el antiguo molino de San Miguel estaba trabajando ya como "carpintería-serrería". En esto no hizo sino seguir el mismo camino que otros muchos molinos que en las primeras décadas del siglo XX aprovecharon su estructura hidráulica para convertirse en serrerías o en pequeñas centrales eléctricas. Inicialmente la sierra funcionaba exclusivamente con energía hidráulica, luego se complementó con la eléctrica. La turbina dejó de funcionar con agua en 1960. En 1983 el Ayuntamiento de Oñati adquirió el antiguo molino de San Miguel al convento de las monjas de Santa Ana y en 1997 fue éste derribado para construir un edificio de viviendas, en cuya planta inferior se mantuvieron los restos arqueológicos que quedaban de la explotación harinera.

Conviene resaltar como elementos originales la localización y la estructura global del ingenio: la "aldapara" o depósito que recogía el agua destinada a mover el molino permanece, aunque el cauce conductor o canal ha desaparecido. Permanece visible, aunque por hallarse partida no se ha podido aprovechar, la última piedra harinera que se utilizó en el molino.
Las piedras que molían maíz y su correspondiente turbina de hierro, así como las destinadas al trigo, y también el pescante para cambiar las piedras, provienen de Narbaizabolu-Goikoa, de Bergara. La turbina de madera, que estaba estropeada en el mencionado molino, ha sido reconstruida en madera de haya, como réplica de la original.
En cuanto a las tolvas o cajas, en forma de cono invertido, donde se echa el grano que caerá a las piedras para convertirse en harina, han sido realizadas tomando por modelo las del molino Lastur-Goikoa, de Lastur, Deba.

Con el fin de que se pueda observar el proceso completo de la molienda, se ha privado a uno de los juegos de piedras molederas de la correspondiente caja que las cubre. Queda asimismo el funcionamiento de las turbinas que, movidas por el agua, activarán los ejes y las piedras giraderas que molerán el grano.

Información - Visitas Guiadas:

  • OFICINA DE TURISMO DE OÑATI
    Calle San Juan, 14
    20560 - OÑATI
    Teléfono: 943783453
    Correo electrónico: turismo@oinati.org
    Página web: http://www.oinati.org


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