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Visita tratralizada: El honor de Lili

  • Cartel

Conoce mediante la obra de teatro El honor de Lili cómo era la Gipuzkoa de hace cuatro siglos. El medieval Palacio Lili es el escenario de esta experiencia, donde la historia cobra vida, colocándonos en el mismo lugar de los hechos del relato.

Localidad: Zestoa

Lugar:  Zestoa

Fecha inicio: 10/03/2018

Fecha fin: 22/12/2018

Entradas: 5,00

El Palacio Lili es uno de los puntos importantes de la historia del valle de Zestoa. Los Lili eran dueños de muchas de las tierras de labranza, bosques y ríos de alrededor, y los caseríos de su propiedad propiciaban numerosas rentas. Su riqueza se basaba en la producción del hierro y de la madera, y el palacio, con sus tapas de ventana de hierro forjado, mostraba el nivel social de los Lili. Tras la finalización de los trabajos de restauración, el Museo San Telmo y la Diputación Foral de Gipuzkoa han cedido el mobiliario y los objetos para contextualizar el edificio. Todas son piezas originales y, aunque todas no son contemporáneas, encajan perfectamente en la recreación histórica del palacio.

Es el año 1678 de nuestro Señor. Hace días que las contraventanas del Palacio Lili permanecen medio cerradas y ya no sale luz de su interior. Andre Madalen ya no baja al pueblo. Algo ocurre en el palacio. El lugar en el que antes reinaban la luz y la alegría, ahora se encuentra cubierto por las negras nubes del deshonor, la vergüenza y la tristeza. Un acontecimiento que hará cambiar totalmente la vida de Andre Madalen ha roto con el ritmo vivo de la casa y de las ferrerías. Ha llegado el momento de que esta mujer vasca tenga que sacar la fuerza y el valor que guarda en su interior.. EL PALACIO LILI

Vuelve Andre Madalen al rescate del honor de los Lili - Es el año 1678 de nuestro Señor. Hacia el final de este duro invierno y con la primavera a la vuelta de la esquina, ha llegado el rumor a Zestoa de que la dama del Palacio Lili vuelve a sus estancias. Hace días que las contraventanas del Palacio Lili permanecen medio cerradas y ya no sale luz de su interior. Magdalena de Amilibia y Elkaraeta, llamada Andre Madalen en la intimidad, hace tiempo que ya no baja al pueblo. Algo ha ocurrido en el palacio. El lugar en el que antes reinaban la luz y la alegría, ahora se encuentra cubierto por las negras nubes del deshonor, la vergüenza y la tristeza. Un acontecimiento ha cambiado totalmente la vida de Andre Madalen y ha roto con el ritmo vivo de la casa y de las ferrerías. Está claro que ha llegado el momento de que esta mujer vasca tenga que sacar la fuerza y el valor que guarda en su interior.

Por lo visto, la señora vuelve al palacio a revitalizar los negocios de la casa y a restaurar el mancillado honor de los Lili, siempre sin olvidar lo hecho por su marido, Sebastián de Lili.

• Señora, ya está usted de vuelta. ¿Dónde ha estado hasta ahora?
Por allí y por aquí. Nuestra madre ya tiene una edad y se suele quedar sola con el servicio, pues el marido de mi hermana suele viajar mucho y por ello suele necesitar ayuda… he estado con ellas. Pero ya estoy de vuelta en esta maldita casa con la intención firme de defender el honor mancillado y para retomar nuestros negocios de manera decidida.

• Y mientras usted ha estado fuera, ¿quién se ha encargado de los negocios de la familia?
Siempre he estado al tanto de las cuestiones de nuestra casa. Mi fiel Valentín, nuestro administrador, siempre me informa puntualmente de todas las cuestiones. Es él el que coordina el día a día de las ferrerías, siempre bajo mi supervisión, por supuesto. Los ferrones conocen bien su trabajo y no es necesario estar pendiente de ellos continuamente. Y como actualmente no tengo servicio en el palacio, no hace falta gobernarlos.

• Entonces, ¿se va a hacer cargo de nuevo usted de todos los negocios?
¿Quién lo va a hacer, sino? ¡Alguien tendrá que poner orden en esta casa! Antes, mi marido, Sebastián de Lili, solía viajar mucho y era yo la que tomaba las riendas. Si fuera sólo por su trabajo, hacía tiempo que estaríamos en la calle.

• Y su marido… ¿en qué anda don Sebastián de Lili?
No creo que debiera contarle nada sobre este tema… Ha puesto en entredicho el honor de nuestra familia y no sé si seremos capaces de volver a salir con la cabeza alta. Mi marido Sebastián mordió de la manzana envenenada y le ha llevado al pecado… ¡y con él a todos nosotros! Que Dios nuestro señor lo perdone, ¡pues no seré yo quien lo haga! Mi confesor me ha dicho de todo con respecto a este tema y bastante trabajo tendremos para
cumplir con nuestra penitencia…

•¿Cómo es posible que una sola mujer deba y pueda llevar sobre sus hombros todo el peso de esta casa?
No sé con qué clase de mujeres trata usted, pero toda mi vida he estado rodeada de mujeres que ordenan y mandan. Nuestra madre, gobernada sobre decenas de sirvientes y también andaba en los negocios de puerto en nombre de nuestro padre. ¡Nadie fue capaz de negarle nada a ella! Las mujeres con poder y con mando son de lo más normal en nuestro entorno. ¡No pretenderá que estemos a la espera de que nuestros maridos se levanten de la cama y vuelvan de cazar para tomar decisiones…! ¡Somos nosotras las dueñas de nosotras mismas y de nuestras bolsas de dinero! Es verdad que, cuando hemos solido ir a actos y recepciones en la corte, las damas de otros lugares del reino se quedan asombradas al saber que yo tengo el poder de firmar en mi nombre en los negocios de nuestra casa. En nuestro entorno, las mujeres trabajan en el servicio de la casa y en otros lugares hasta que se casan y luego pasan a trabajar en las tierras del marido. Pero las mujeres de buena posición recibimos la dote de nuestros padres y la gestionamos personalmente.
¿Cómo ven ustedes posible que los hombres que están fuera de sus casas ocho o diez meses al año puedan llevar los negocios de la casa como si estuvieran en ella? ¡No son de gran provecho! ¿Y si se incendia un almacén? ¿En cuánto tiempo se enteraría el marido y en cuánto tiempo podría dar la orden de arreglar el problema?...

¿Cuál es la situación actual de sus negocios, señora?
Gracias a la lujuria de Sebastián, nuestro buen nombre y honor se han ido al garete, y eso, por supuesto, ha tenido incidencia en nuestros negocios. Aun así, conservamos clientes de nuestra familia que llevan con nosotros muchos años que nos ayudar a salir adelante y que han sido más fieles a nosotros que muchos que llevan el apellido Lili.

• Usted no tiene descendencia. Si don Sebastián de Lili no vuelve, ¿quién continuará defendiendo el "honor de los Lili?
Mis hijos fallecieron siendo muy pequeños y no podré dejar descendientes para la familia Lili. Es eso lo que rompe mi corazón más que nada. Seré yo la que luche hasta mi último aliento por el bien de este linaje, ¡cueste lo que cueste¡ Si Sebastián consigue salir de esta, será él el que tenga que retomar el timón de nuestros negocios. Y sino, si yo falto, y quiera Dios que pasen muchos años hasta entonces, todo lo construido con tanto
esfuerzo y trabajo a lo largo de siglos acabará en las manos de algún inútil sobrino de Sebastián.

El honor de Lili se desarrolla en el Palacio Lili de Zestoa.

Para ir a ver la obra hay que seguir los siguientes pasos:

  • Aparcamiento: viniendo desde la costa, está en la entrada a Zestoa, hacia la derecha.
  • Entradas: se adquieren en la oficina de Ekainberri, que está en el centro de Zestoa Tf. 943 86 88 11.
  • Precio 5,00 €.
  • Del aparcamiento a la oficina hay 5 minutos a pie.
  • Palacio Lili: de la oficina al palacio hay 10 minutos a pie.
  • La obra dura 25 minutos, y se exige puntualidad.

Avisos imporantes:

  • Está prohibido entrar en Lili con vehículos motorizados.
  • Solo se puede entrar al edificio a pie.
  • Se recomienda calzado apropiado para el camino.
  • Hay que comprar las entradas 30 minutos antes de la función. En el caso contrario, la entrada perderá su validez.

FECHAS Y HORARIOS:

Recomendamos hacer una reserva previa llamando por teléfono: 943868811.
CERRADO entre el 17 de diciembre de 2017 y el 9 de marzo de 2018

Entre septiembre y junio:
Cerrado desde principios de Navidad a principios de Marzo.
Sábados: Mañanas: 11:30 y 12:30 y tardes: 16:30 y 17:30
Domingos: 11:30 y 12:30

En julio y agosto:
De martes a viernes: 16:30 y 17:30
Sábados: 11:30 – 12:30 – 16:30 – 17:30
Domingos y festivos: 11:30 y 12:30



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